vida de suerte
Si de pronto se desata el fin de la existencia, por compañía el recuerdo y la muerte, será un callejón interminable donde sembrar anhelos y suspiros; la eternidad...
Caminando sobre el agua abrir todas las puertas, abrazar aquella voz. Gritar, susurrando despacio, vendrá entonces el ave amarilla y consigo las horas volando...
Lejos de escapar, cerca de elegir mover a través del portal el cuerpo y rendirse ante la duda profunda y llorar un mar de preguntas, alivianar la carcasa y sangrar...
Infinita entrega, piel y huesos jugando a desvanecerse, si pudieran diferenciar la vida de este fúnebre instante, verían amanecer detrás de mis ojos para juntos descubrir que aún, duerme el jardín y verde alrededor está...
Aquí descansa el comienzo tibio del roce, del goce; buen día para morir abrazado a esta fogata llena de caos y miel...
Gracias.
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