Morir y vivir para contarlo.

¿Cómo darle comienzo a la historia mientras sólo puedo pensar en el final y en cómo me sentí ante tremendo estímulo? Moribunda entre mis lágrimas, atorada con mis propias decisiones.
Escribo desde mi tumba en la cima de aquella preciada y deliciosa montaña que tanto desee escalar; perseguidora de instantes fúnebres, musicalizados por artistas callejeros hacedores de magia oscura...

.Placeres manifiestos, presentan:
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"Morir y vivir para contarlo".
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Una fragancia exquisita flota en el aire, doy vueltas anhelando chocar con la fuente de aquella. Desaparece... Camino y ahí está de nuevo, baña mis sentidos de su delicada presencia tintineante. Si cierro los ojos parece abrazarme dejándome sin aire. ¿Por qué te comportas de esa manera, extraña criatura?
Su mirada se abre cómo cueva ante mí, veo una luz y soy instantáneamente poseída por la suavidad que dispara.
Ya no sé quién soy, mucho menos dónde me encuentro.
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continuará... o no.

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